Elliot

Elliot llegó con dos meses y las patas traseras paralizadas y rígidas. Nunca se supo del todo qué le pasó: quizá su madre lo aplastó siendo recién nacido, quizá fue un golpe. Quienes lo tenían decían que lo más humano era sacrificarlo.

Aquí preferimos investigar antes que rendirnos. El TAC enseñó lo que las radiografías no veían: fracturas en las rodillas y en la cadera, y una artrosis que ya venía de aquellas lesiones.

Aquellas lesiones le pasaron factura durante años, y en septiembre de 2025 hubo que amputarle una de las patas traseras. A Elliot no pareció importarle demasiado: sigue igual de loco y cabezón que siempre.

Hoy es un perro adulto y feliz que se mueve a su manera, y esa manera le sobra para todo lo que quiere hacer.

Puedes amadrinarlo y formar parte de su historia.

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Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Homer

Pasó dos años atado a un árbol y un refugio lo devolvió por «chillar demasiado». Aquí su vida ya no se mide en metros de cuerda.

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Cacao

Hijo de dos hermanos abandonados, llegó con tres meses. En 2024 una lesión de columna le dejó sin andar; hoy trota como si nada.

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Pasó dos años solo en una huerta y llegó roto por dentro. Daphne lo arregló. Hoy es puro carácter: cien por cien fruta, cero verdura.

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Un ataque la dejó tetrapléjica con tres meses. El pronóstico está abierto, pero ella ya camina: es su manera de opinar sobre el asunto.

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Por pura casualidad y gracias al apoyo de personas como tú, Almendra y sus amigas tuvieron la oportunidad de vivir y experimentar un mundo completamente distinto. A través de cuidados constantes, biberones y mucho amor, estas pequeñas ovejitas lograron sobrevivir

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Alguien le disparó con un balín y llegó paralítica. Se recuperó entera: hoy es la «intrusa» sana entre sus compañeros de movilidad.

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Buñuelo

Buñuelo es más que una cabra. Es un símbolo de resistencia y esperanza. Tras llegar, corrió y corrío, descubrió que podía hacerlo, le pusimos su silla y fue realmente feliz, conoció a muchos animales y a Galia, que también fue

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Naranjito

Lo encontraron en un huerto sin poder levantarse: fractura lumbosacra. Operado, vuelve a andar y es cariñoso hasta la pesadez. Lo decimos con amor.

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