Elliot

Elliot llegó con dos meses y las patas traseras paralizadas y rígidas. Nunca se supo del todo qué le pasó: quizá su madre lo aplastó siendo recién nacido, quizá fue un golpe. Quienes lo tenían decían que lo más humano era sacrificarlo.

Aquí preferimos investigar antes que rendirnos. El TAC enseñó lo que las radiografías no veían: fracturas en las rodillas y en la cadera, y una artrosis que ya venía de aquellas lesiones.

Aquellas lesiones le pasaron factura durante años, y en septiembre de 2025 hubo que amputarle una de las patas traseras. A Elliot no pareció importarle demasiado: sigue igual de loco y cabezón que siempre.

Hoy es un perro adulto y feliz que se mueve a su manera, y esa manera le sobra para todo lo que quiere hacer.

Puedes amadrinarlo y formar parte de su historia.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Ariel

Sobrevivió a una historia terrible y se convirtió en el alma más empática del santuario. Se despidió el 30 de junio de 2026, saltando y dando besos.

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Gigi

Un burrito enano que llegó tras años de maltrato y resultó ser buenísimo. Hoy es inseparable de Homer, con quien se pica a jugar a diario.

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Bechamel

Llegó con el fémur roto y dislocado. Meses de operación, curas y cuidados. Hoy apenas se le nota: blanco, con la cara y las patas naranjas.

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Juana

Cuatro años en un terrario donde no podía ni darse la vuelta. Juana, iguana verde rescatada, aprende por fin a vivir como lo que es.

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Leo, perro rescatado del santuario, con su silla de ruedas en el campo al atardecer

Leo

Un teckel de cinco años que una lesión medular dejó sin patas traseras. Ahora aprende a vivir sobre ruedas y sigue siendo el mismo perro cariñoso.

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Rocko

Lo atropelló una moto con diez meses. Llegó con un ojo fuera de su órbita y la cola rota, y todavía le queda una operación por delante.

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Esmeralda

Apareció en una caja de cartón con una lesión medular irreversible. Dos patas menos después, lleva una vida plena y sin lástima de sí misma.

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Desdentao

Un ataque lo dejó tetrapléjico y una semana sin tratamiento casi lo remata. Hoy es de los gatos más graciosos del santuario, con funko propio.

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