Esto es Alma Libertaria por dentro
En Alma Libertaria trabajamos para ofrecer un hogar seguro a animales que han sido explotados, abandonados o maltratados. Nuestro compromiso es que puedan vivir en paz, sin ser utilizados ni comercializados, simplemente por ser quienes son.
Más allá del cuidado diario, buscamos generar conciencia. Compartiendo sus historias y mostrando cómo viven, queremos invitar a reflexionar sobre la relación que tenemos con los animales y demostrar que otro camino es posible.
El equipo que sostiene este proyecto
El equipo está formado por un pequeño grupo de personas que trabajan sin descanso para mantener el refugio en marcha. Sabemos que no es fácil, y aunque contamos con pocos recursos, la dedicación a esta misión nos impulsa a seguir adelante cada día.
Con jornadas interminables, nos ocupamos de cada habitante, asegurándonos de que reciba los cuidados necesarios. Alimentación, limpieza, curas, reparaciones, organización… Cada tarea, por pequeña que sea, la realizamos con el corazón, sin horarios ni descansos establecidos.
A partir de esto, desarrollamos distintas áreas de trabajo que sostienen el día a día en el santuario.
Rescate y rehabilitación
Rescatamos animales de situaciones de abuso y abandono, y los ayudamos a recuperarse tanto física como mentalmente.
Refugio permanente
Muchos de nuestros animales no son adoptables debido a su estado de salud, por lo que encuentran en Alma Libertaria un hogar para siempre.
Educación y concienciación
Promovemos la educación sobre el respeto a los animales y el veganismo como estilo de vida ético.
Voluntariado y colaboración
Nuestra labor no sería posible sin el apoyo de voluntarios comprometidos y colaboradores que contribuyen en diversas áreas.
Un espacio construido con el corazón
Cada rincón del santuario ha sido levantado con trabajo e ilusión. No contamos con grandes infraestructuras, pero sí con lo esencial: espacios adaptados a las necesidades de los habitantes, zonas comunes, y refugios seguros.
Conviértete en madrina o padrino
Imagina tener un vínculo especial con un habitante del santuario. Recibir noticias sobre su día a día, verlo crecer y ser parte de su historia. Es una forma única de conectar con ellos y con la labor que hacemos. ¿Te animas a vivir esta experiencia?