Esto es Alma Libertaria por dentro

En Alma Libertaria trabajamos para ofrecer un hogar seguro a animales que han sido explotados, abandonados o maltratados. Nuestro compromiso es que puedan vivir en paz, sin ser utilizados ni comercializados, simplemente por ser quienes son.

Más allá del cuidado diario, buscamos generar conciencia. Compartiendo sus historias y mostrando cómo viven, queremos invitar a reflexionar sobre la relación que tenemos con los animales y demostrar que otro camino es posible.

El equipo que sostiene este proyecto

El equipo está formado por un pequeño grupo de personas que trabajan sin descanso para mantener el refugio en marcha. Sabemos que no es fácil, y aunque contamos con pocos recursos, la dedicación a esta misión nos impulsa a seguir adelante cada día.

Con jornadas interminables, nos ocupamos de cada habitante, asegurándonos de que reciba los cuidados necesarios. Alimentación, limpieza, curas, reparaciones, organización… Cada tarea, por pequeña que sea, la realizamos con el corazón, sin horarios ni descansos establecidos.

A partir de esto, desarrollamos distintas áreas de trabajo que sostienen el día a día en el santuario.

Rescate y rehabilitación

Rescatamos animales de situaciones de abuso y abandono, y los ayudamos a recuperarse tanto física como mentalmente.

Refugio permanente

Muchos de nuestros animales no son adoptables debido a su estado de salud, por lo que encuentran en Alma Libertaria un hogar para siempre.

Educación y concienciación

Promovemos la educación sobre el respeto a los animales y el veganismo como estilo de vida ético.

Voluntariado y colaboración

Nuestra labor no sería posible sin el apoyo de voluntarios comprometidos y colaboradores que contribuyen en diversas áreas.

Somos pocas personas y contamos con la ayuda de unas cuantas voluntarias que creen en esta labor. Cada gesto de apoyo, por pequeño que sea, tiene un impacto enorme en el bienestar de los animales.

Marta, fundadora y presidenta del santuario, con una oveja

Marta

Fundadora y presidenta del santuario. Lleva la burocracia, la tienda y la artesanía, busca y decide las mejoras, escribe los protocolos y está cada día en el cuidado de los animales. Los conoce uno a uno, y si tú los conoces es porque ella te los ha contado: las redes y la comunicación del santuario también son suyas.

Manuel, vicepresidente del santuario

Manuel

Vicepresidente del santuario. Se ocupa de lo que sostiene el lugar por debajo, que suele ser lo menos lucido: los vallados, las tuberías, las cubiertas, la bomba que deja de funcionar un domingo. Construye, repara y adapta los espacios a lo que cada habitante necesita, que aquí cambia a menudo. Sin ese trabajo, el resto no se podría hacer.

Miriam, responsable de voluntariado del santuario

Miriam

Responsable de voluntariado. Lleva la selección de quien quiere venir, la documentación, la formación y el acompañamiento de los primeros días, además de la coordinación y las comunicaciones. Que alguien llegue sin conocer el santuario y a los pocos días sepa qué hacer con cada animal es trabajo suyo.

Un espacio construido con el corazón

Cada rincón del santuario ha sido levantado con trabajo e ilusión. No contamos con grandes infraestructuras, pero sí con lo esencial: espacios adaptados a las necesidades de los habitantes, zonas comunes, y refugios seguros.

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Conviértete en madrina o padrino

Imagina tener un vínculo especial con un habitante del santuario. Recibir noticias sobre su día a día, verlo crecer y ser parte de su historia. Es una forma única de conectar con ellos y con la labor que hacemos. ¿Te animas a vivir esta experiencia?

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