Pan es una de las habitantes del santuario Alma Libertaria. Llegó tras ser encontrada en plena ciudad con el ala dañada y con claros signos de malnutrición. Las palomas rara vez reciben ayuda, pero ella tuvo suerte. Hoy vive segura, come bien y disfruta del sol con el resto de la bandada.
Esta pieza es nuestro homenaje a todas ellas, invisibles para la mayoría, pero imprescindibles para el equilibrio urbano. Las palomas urbanas suelen ser alimentadas con pan, algo que parece inofensivo, y se hace con toda la buena fé, puede condenarlas, desplaza otros nutrientes esenciales y las enferma: el pan les provoca malnutrición y debilita su sistema inmune.





