Lenué

Lenué llegó con apenas un mes de vida, sin una oreja y con heridas en el lomo: probablemente una rata u otro animal lo atacó en la colonia descontrolada donde nació.

Hoy es un gato completamente normal —salvo por la oreja que le falta— y un bribón profesional: sabe perfectamente cómo colarse hasta las estancias solidarias para hacer de anfitrión con quien venga.

Puedes amadrinarlo y formar parte de la vida del anfitrión no oficial del santuario.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Juana

Cuatro años en un terrario donde no podía ni darse la vuelta. Juana, iguana verde rescatada, aprende por fin a vivir como lo que es.

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Pippin

Lo abandonaron en una caja con mes y medio y ataxia. Camina con más voluntad que puntería, llega siempre y chilla si falta el segundo desayuno.

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Caramelo

Un lechón duroc que llegó de Valencia tras la DANA, recuperándose de una herida. Hoy crece a ojos vista junto a Datxu, su mejor amiga.

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Simba

Ciego de nacimiento, llegó con un mes junto a su camada. Se sabe el santuario de memoria: la vista está sobrevalorada si tienes bigotes.

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Vampi

Dos meses. Venía de una casa rural donde iban a deshacerse de él. Llegó con rinotraqueitis y los ojos llenos de pus, pero sus ojos pueden salvarse.

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Crespillo

Crespillo nació en el santuario de su madre recién rescatada, pero por desgracia ella no quería cuidar de los bebés, así que de la camada de 5 él fue el único superviviente.
Fue un duro trabajo sacarlo adelante con

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Love

Love, una pequeña oveja macho recién nacida, fue encontrada tirada en medio de un descampado por una persona preocupada por su bienestar. Sin saber qué hacer, decidió llevarla a la explotación más cercana en busca de ayuda. Sin embargo, el

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Ariel

Sobrevivió a una historia terrible y se convirtió en el alma más empática del santuario. Se despidió el 30 de junio de 2026, saltando y dando besos.

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