
Vega, Altair, Lyra y Orión
Cuatro hermanos de apenas un mes que llegaron juntos al santuario. Tres no ven y Vega solo ve por un ojo. Acaban de empezar su vida aquí.



Pili llegó con tres semanas de vida, cedida por una particular de Murcia, y llegó así: con las dos alas malformadas. No vuela. No ha volado nunca y no va a volar.
Contada en corto, su historia es poca cosa. Y ese es justamente el asunto. Por aquí pasan cientos de palomas al año y son los animales más invisibles que tenemos: nadie escribe sobre ellas, casi nadie las amadrina y no hay proyecto que recaude para ellas. Se dan por descontadas, aunque aquí nos dejamos miles de euros anuales en sus instalaciones, cuidados y veterinarios.
Ahora mismo necesitan un voladero nuevo, más grande, que todavía tenemos que construir. Mejorar sus condiciones cuesta dinero, y ese dinero no aparece solo.
Así que Pili hace de anfitriona. No porque su caso sea el más grave, sino porque alguien tiene que dar la cara por las que nadie mira.
Tu ayuda es realmente útil
Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.
Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.
Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.
Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Cuatro hermanos de apenas un mes que llegaron juntos al santuario. Tres no ven y Vega solo ve por un ojo. Acaban de empezar su vida aquí.

Apareció en la calle con una secuela de traumatismo y mucho carácter. Hoy es juguetona y tranquila, pero el título de «villana» no se lo quita nadie.

Cómo adaptar el entorno y los cuidados para que un gato ciego viva una vida plena y segura.