Ana «villana», gata atigrada gris de ojos verdes del santuario

Ana «villana»

Ana apareció en la calle en Torres de Cotillas y llegó en marzo de 2025 con una secuela de un posible traumatismo que nadie vio, ella es paralítica pero con una marcha espinal tremenda, a veces puede llegar a andar varios metros de pie, pero es algo muy puntual.

El mote se lo ganó a pulso al llegar: traía mucho carácter y un aire innegable a Nay, nuestro otro «villano» oficial, el del colmillo torcido. Con el tiempo se ha quedado en una gata juguetona y tranquila del espacio especial; el título, eso sí, ya no se lo quita nadie.

Puedes amadrinarla y formar parte de la vida de la villana de la casa.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Lenué

Llegó con un mes, sin una oreja y con heridas de la colonia donde nació. Hoy es el bribón que hace de anfitrión en las estancias solidarias.

Conóceme

Zelda

Apareció sola en un pueblo, con los ojos infectados y nadie alrededor. Se crió con Lenué y salió tranquila y simpática.

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Desdentá

Negra, de pelo largo y con una ataxia de las serias. Su filosofía: caerse forma parte de andar. Cuando se propone algo, lo consigue.

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Soos

Lo encontraron con un ojo fuera y la mandíbula rota. Hoy es un siamés tuerto, sanísimo y con opiniones para todo.

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Juliana y Esmeralda, dos de las gatas del santuario, al sol

Juliana

Ciega de los dos ojos, iban a llevarla a la perrera con un mes de vida. Hoy es la tricolor diminuta que va en brazos colgando, como un tití.

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Mateo

Abandonado en un jardín de Albacete con seis años y una masa abdominal. Muy bueno, inquieto y sin morder jamás: un abuelo que merece cuidados.

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Tizón

Hoy en día, Tizón y sus compañeras se han convertido en fuertes y hermosas ovejas adultas. Sin embargo, siguen necesitando nuestro apoyo para asegurarles una vida plena y llena de amor. Es por eso que nos dirigimos a personas generosas

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