Martín

Martín es puro movimiento. Disparado hace años, atropellado, paralizado desde entonces —pero eso no cambió nada de lo que es: un perro que no para de correr (en silla), que atrapa a cada voluntario nuevo, que da mordisquitos para que le hagan caso, que vigila hasta el último rincón del santuario. El terreneitor.

Lo que le pasó lo dejó paralitico. Desarrolló síndrome del miembro fantasma. Intervenciones, curas, collarín cuando sale. Pero Martín sigue siendo el mismo: feliz donde sea, feliz con quien sea. Se ganó el corazón del santuario entero con eso —con ser indestructiblemente alegre.

Lo que necesita: madrinas para sus cuidados mensuales (curas, vendajes especiales, medicación). Si se suman dos más, podemos sostener su rutina.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Alfi

Lo encontraron en la calle con dos meses y las patas traseras rotas. Operado y recuperado, ahora es uno de los benjamines del santuario.

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Limoncín

Apareció siendo un huevo en una colonia de gatos. Hoy es un pavo real diminuto que corre más que nadie y se sube a usarnos de percha.

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Desdentá

Negra, de pelo largo y con una ataxia de las serias. Su filosofía: caerse forma parte de andar. Cuando se propone algo, lo consigue.

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Lluvia

Lluvia fue rescatada en los huesos. No le daban de comer. Vivía en un estado de abandono extremo, hasta el punto de que su hija murió de inanición. Esa pérdida forma parte de su historia y explica muchas de las

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Juana

Cuatro años en un terrario donde no podía ni darse la vuelta. Juana, iguana verde rescatada, aprende por fin a vivir como lo que es.

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Fionna

La encontraron con tres semanas junto a su madre muerta. Hoy la reconocerás por la peca de la nariz y por lo bien que ha crecido.

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Sarat

Llegó desde Madrid sin vuelo por un golpe, y parecía definitivo. Hoy comparte voladero con Mango, Thelma y Louise.

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Ori

Sus ojos no llegaron a desarrollarse y la salud la ha dejado chiquitita. Vive con Juliana: el dúo menudo del espacio especial.

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