Pippin

A Pippin lo abandonaron dentro de una caja de cartón en una colonia felina, con mes y medio de vida y ataxia. La alimentadora de la colonia lo gestionó y llegó al santuario en junio.

Es blanco y gris atigrado, diminuto, y camina como caminan los atáxicos: con más voluntad que puntería, y llegando siempre. Y chilla —vaya si chilla— si su segundo desayuno no llega a tiempo.

Puedes amadrinarlo y acompañarlo mientras crece.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Princesa

Atropellada recién parida, llegó con la mandíbula rota y una sonda para comer. La sonda ya no está: come sola. Paso a paso.

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Daphne

Una redada policial la sacó del barrio donde vivía. Llegó sibarita y hoy no perdona una verdura, una siesta al sol ni una rascada de barriga.

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Krampy

Su grupo lo dejó atrás en un descampado, siendo un bebé. Criado a biberón, hoy escala humanos y comparte siestas con Love, su oveja.

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Ariel

Sobrevivió a una historia terrible y se convirtió en el alma más empática del santuario. Se despidió el 30 de junio de 2026, saltando y dando besos.

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Liv

Perdió los dos ojos siendo un bebé y necesita calma: mientras está tranquila, sabe que está bien. Su mapa de la gatera nunca falla.

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Leo, perro rescatado del santuario, con su silla de ruedas en el campo al atardecer

Leo

Un teckel de cinco años que una lesión medular dejó sin patas traseras. Ahora aprende a vivir sobre ruedas y sigue siendo el mismo perro cariñoso.

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Natalia

Alguien le disparó con un balín y llegó paralítica. Se recuperó entera: hoy es la «intrusa» sana entre sus compañeros de movilidad.

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Tiny

Un atropello y unas lluvias lo dejaron paralizado y en los huesos. Se recuperó a base de cuidados y hoy camina como un pequeño cangrejo.

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