




Pippin
A Pippin lo abandonaron dentro de una caja de cartón en una colonia felina, con mes y medio de vida y ataxia. La alimentadora de la colonia lo gestionó y llegó al santuario en junio.
Es blanco y gris atigrado, diminuto, y camina como caminan los atáxicos: con más voluntad que puntería, y llegando siempre. Y chilla —vaya si chilla— si su segundo desayuno no llega a tiempo.
Puedes amadrinarlo y acompañarlo mientras crece.
Tu ayuda es realmente útil
Protege a los animales más necesitados
Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.
Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.
Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.
Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.






