Ariel

Ariel llegó con una semana de vida y una historia que costaba escribir: su propia madre le mutiló las dos patas traseras siendo un recién nacido, y vino al mundo con un solo riñón. Sobrevivió a todo aquello y creció aquí, entre colchones, mantas y especies de todos los tamaños.

Fue uno de los animales más empáticos que han pasado por el santuario. Cuidaba de los gatos atáxicos y, aunque era un poquito efusivo cuando se ponía muy contento —los saltos sobre sus mantas eran marca de la casa—, con Desdentá tenía un cuidado infinito: estaban siempre juntos y le daba igual que se le cayera encima o que se apoyara en él. Se crió con Fionna, la cerdita, que se acostaba a su lado a propósito porque ahí encontraba tranquilidad. Con Martín compartió el título de loco oficial de los colchones y las mantas. Y acompañó a animales en situaciones muy graves: era de los que se quedan al lado.

Su único riñón no pudo más. El 30 de junio de 2026 lo despedimos: la medicación le regaló un último momento de lucidez y lo aprovechó como era él, saltando y repartiendo besos, despidiéndose con muchísimo amor después de semanas de lucha.

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Conoce a otros habitantes del santuario

Daphne

Una redada policial la sacó del barrio donde vivía. Llegó sibarita y hoy no perdona una verdura, una siesta al sol ni una rascada de barriga.

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Fresa

Un ataque la dejó tetrapléjica con tres meses. El pronóstico está abierto, pero ella ya camina: es su manera de opinar sobre el asunto.

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Pumba

Pasó dos años solo en una huerta y llegó roto por dentro. Daphne lo arregló. Hoy es puro carácter: cien por cien fruta, cero verdura.

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Juana

Cuatro años en un terrario donde no podía ni darse la vuelta. Juana, iguana verde rescatada, aprende por fin a vivir como lo que es.

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Sarat

Llegó desde Madrid sin vuelo por un golpe, y parecía definitivo. Hoy comparte voladero con Mango, Thelma y Louise.

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Juliana y Esmeralda, dos de las gatas del santuario, al sol

Juliana

Ciega de los dos ojos, iban a llevarla a la perrera con un mes de vida. Hoy es la tricolor diminuta que va en brazos colgando, como un tití.

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Lupita

Gata de un mes encontrada de madrugada en Murcia. Ciega de los dos ojos y pendiente de valoración veterinaria para extirpar el que peor está. Su vida acaba de empezar aquí.

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Trini, gata negra de dos meses, tumbada sobre empapadores azules dentro de un transportín, mirando a cámara.

Trini

La encontraron en un arcén con dos meses y setecientos gramos. Superó los parásitos, pero su corazón está dilatado y aún no sabemos hasta dónde llega.

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