Trini, gata negra de dos meses, tumbada sobre empapadores azules dentro de un transportín, mirando a cámara.

Trini

A Trini la encontraron en el arcén de una carretera. Pesaba setecientos gramos y tenía dos meses. Llegó con dificultad para respirar, mocos, diarrea y el cuerpo deshidratado y desnutrido: el estado en el que acaba un gato bebé cuando nadie lo ve a tiempo.

Los análisis dieron giardia y coccidios, dos parásitos que le vaciaban por dentro todo lo que comía. Pasó dos días ingresada, con antiparasitarios, antibiótico y comida de recuperación cada pocas horas. Pero la ecografía encontró algo que no esperábamos: tiene una malformación en el corazón. Las cavidades están dilatadas y bombea con menos fuerza de la que debería. El estudio completo no se le pudo hacer, porque sedar a una gata con ese corazón era demasiado peligroso, así que todavía no sabemos hasta dónde llega.

Lo que sí sabemos es cómo se porta mientras tanto. Come con ganas en todas las tomas y pasa las noches despierta y atenta. Para lo pequeña que es y para lo que trae encima, tiene una idea muy clara de que quiere seguir aquí.

Trini necesita tiempo, revisiones y un corazón vigilado de cerca. Nosotras se lo damos. Si quieres sostener tú lo que eso cuesta, puedes hacerte su madrina o su padrino.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

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