Mateo

A Mateo lo recogieron de un jardín en pleno Albacete, abandonado, con cinco o seis años —un abuelo para lo que vive un hurón— y en muy mal estado: debilitado, con el pelaje amarillento y una masa en el abdomen.

El susto inicial apuntaba a un linfoma, pero se quedó en eso, un susto: los controles posteriores lo descartaron y hoy solo lleva vigilancia del hígado. Mateo está estupendo, y de carácter es exactamente lo contrario de su aspecto de hurón curtido da: muy bueno, inquieto, nervioso y sin morder jamás.

Puedes amadrinarlo y ayudarnos a sostener los cuidados de un señor mayor que se los ha ganado.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Wheel

Apareció sola en un descampado, perdida de una cacería. Miedosa, mordiscona y dormilona profesional: para lo chiquitina que es, siempre sorprende.

Conóceme

Valquiria

Pastora belga con ataxia genética. Cariñosa, torpe y con unas patas larguísimas que no controla del todo. Un elefante en una cacharrería que siempre se vuelve a levantar.

Conóceme

Palomita

Apareció con un mes de vida, sola en el arcén de una carretera. Tranquila, amable y blanca como su raza manda: andaluza.

Conóceme
Patoso Cuac, pato doméstico blanco, de pie en el santuario

Patoso Cuac

Llegó de un parque de Ciudad Real con el fémur roto e inoperable. Con reposo y paciencia, hoy apenas se le nota al andar. Lo de patoso, eso sí, es de serie.

Conóceme

Ariel

Sobrevivió a una historia terrible y se convirtió en el alma más empática del santuario. Se despidió el 30 de junio de 2026, saltando y dando besos.

Conóceme
Juliana y Esmeralda, dos de las gatas del santuario, al sol

Juliana

Ciega de los dos ojos, iban a llevarla a la perrera con un mes de vida. Hoy es la tricolor diminuta que va en brazos colgando, como un tití.

Conóceme

Lluvia

Lluvia fue rescatada en los huesos. No le daban de comer. Vivía en un estado de abandono extremo, hasta el punto de que su hija murió de inanición. Esa pérdida forma parte de su historia y explica muchas de las

Conóceme

Simba

Ciego de nacimiento, llegó con un mes junto a su camada. Se sabe el santuario de memoria: la vista está sobrevalorada si tienes bigotes.

Conóceme
Scroll al inicio