Wheel

A Wheel la encontraron sola en un descampado. Es lo que pasa cuando se usan hurones para cazar: se pierden, se quedan atrás y nadie vuelve a buscarlos. Alguien la vio y no miró para otro lado. Pasó un tiempo en acogida y de ahí llegó al santuario.

Vino chiquitina y con el miedo por delante. Bufa a lo que no conoce y hay que ganársela despacio. Pero para lo pequeña que es, no hay quien la prevea: muerde cuando le parece, esconde comida por todo el recinto por si acaso, y duerme como si dormir fuera un trabajo a jornada completa.

Al principio hubo sus roces con el resto del grupo. Ahora son una piña, y ella duerme en el montón, debajo de una manta, donde nadie la moleste.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Misha

Llegó de Alicante cuando su familia no pudo hacerse cargo. Muy buena —ni un bocadito en años—, canela y con antifaz de bandida.

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Elliot

Llegó con dos meses y las patas traseras rígidas. Querían sacrificarlo; aquí preferimos darle una oportunidad. Hoy es un perro feliz que se mueve a su manera.

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Palomita

Apareció con un mes de vida, sola en el arcén de una carretera. Tranquila, amable y blanca como su raza manda: andaluza.

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Cacao

Hijo de dos hermanos abandonados, llegó con tres meses. En 2024 una lesión de columna le dejó sin andar; hoy trota como si nada.

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Ori

Sus ojos no llegaron a desarrollarse y la salud la ha dejado chiquitita. Vive con Juliana: el dúo menudo del espacio especial.

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Fionna

La encontraron con tres semanas junto a su madre muerta. Hoy la reconocerás por la peca de la nariz y por lo bien que ha crecido.

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Leonardo

Un maine coon abandonado en el veterinario cuando su operación de columna se complicó. Vive a su ritmo y con la dignidad intacta.

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Ariel

Sobrevivió a una historia terrible y se convirtió en el alma más empática del santuario. Se despidió el 30 de junio de 2026, saltando y dando besos.

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