Cacao

Cacao nació de Ping y Pong, dos cerditos hermanos que habían sido abandonados. Llegó al santuario en mayo de 2020, con apenas tres meses, y aquí ha crecido hasta convertirse en el cerdo negro y rotundo que es hoy.

En 2024 nos dio el susto grande: parecía caminar de puntillas con las patas traseras y en pocos días lo encontramos postrado y muy asustado. El TAC mostró una lesión en las últimas vértebras, una discoespondilitis, y vinieron semanas de antibióticos, analgesia y reposo estricto. Salió adelante del todo. Verlo hoy trotar como si nada es de esas cosas que compensan cualquier mala noche.

Si quieres formar parte de su vida, puedes amadrinarlo y ayudarnos a que siga dando sustos solo cuando le sirven la comida tarde.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Wheel

Apareció sola en un descampado, perdida de una cacería. Miedosa, mordiscona y dormilona profesional: para lo chiquitina que es, siempre sorprende.

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Pippin

Lo abandonaron en una caja con mes y medio y ataxia. Camina con más voluntad que puntería, llega siempre y chilla si falta el segundo desayuno.

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Liv

Perdió los dos ojos siendo un bebé y necesita calma: mientras está tranquila, sabe que está bien. Su mapa de la gatera nunca falla.

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Ibi

Fue el capricho de alguien y lo abandonaron en el campo. Cabra enana con pandilla de amigas y especialista en dejar el bebedero seco.

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Romero

Apareció arrastrándose en una colonia y nunca supimos por qué. Sus patas van a su manera; su genio, intacto: es el pillo de la gatera.

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Lupita

Gata de un mes encontrada de madrugada en Murcia. Ciega de los dos ojos y pendiente de valoración veterinaria para extirpar el que peor está. Su vida acaba de empezar aquí.

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Lara

Nació en el santuario y salió listísima: chantajista suprema, perra-gato, comedora de tomates y negociadora jefa. Obedece cuando le compensa.

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Daphne

Una redada policial la sacó del barrio donde vivía. Llegó sibarita y hoy no perdona una verdura, una siesta al sol ni una rascada de barriga.

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