Hades

Hades llegó al mes de vida, en agosto de 2021: un gatito negro y ciego. Creció aquí, y es el gato más carismático del santuario todo el mundo lo quiere, no tiene ningún problema con nadie, y su mejor amigo es Nay, con quien duerme absolutamente todas las noches de invierno.

Es de los más activos de su zona: veloz y discreto, sin necesidad alguna de ver para subir al tejado a tomar el sol.

Puedes amadrinarlo y formar parte de la vida de Hades.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Natalia

Alguien le disparó con un balín y llegó paralítica. Se recuperó entera: hoy es la «intrusa» sana entre sus compañeros de movilidad.

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Maya

Llegó de cachorra con síntomas neurológicos: toxoplasmosis. Se frenó a tiempo y hoy hace vida de gata normal, con un paso especial.

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Soos

Lo encontraron con un ojo fuera y la mandíbula rota. Hoy es un siamés tuerto, sanísimo y con opiniones para todo.

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Limoncín

Apareció siendo un huevo en una colonia de gatos. Hoy es un pavo real diminuto que corre más que nadie y se sube a usarnos de percha.

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Mango

Hermano de Fresa, llegó de la misma colonia y también paralítico. Va más despacio que ella, pero va: está en tratamiento y a su ritmo.

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Bechamel

Llegó con el fémur roto y dislocado. Meses de operación, curas y cuidados. Hoy apenas se le nota: blanco, con la cara y las patas naranjas.

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Naranjito

Lo encontraron en un huerto sin poder levantarse: fractura lumbosacra. Operado, vuelve a andar y es cariñoso hasta la pesadez. Lo decimos con amor.

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Martín

Martín, en su pasado, fue disparado. Asustado, corrió sin rumbo y fue atropellado. Cuando lo rescataron, su columna estaba partida y había comenzado a osificarse debido a la falta de pruebas y diagnóstico a tiempo.
Sus antiguos »propietarios», decidieron

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