
Patoso Cuac
Llegó de un parque de Ciudad Real con el fémur roto e inoperable. Con reposo y paciencia, hoy apenas se le nota al andar. Lo de patoso, eso sí, es de serie.




A Alfi lo encontraron en la calle en Almería, siendo un lechón de dos meses, con las dos patas traseras rotas. Acabó en la perrera —no es sitio para un cerdito, pero fue lo que le tocó— y desde allí nos lo cedieron en febrero de 2026.
Traía un fémur desplazado que hubo que operar y microfracturas en la zona del tarso que los veterinarios prefirieron tratar de forma conservadora. Para lo pequeño que era, encajó las curas y la recuperación con una entereza que ya la quisiéramos muchos. Hoy es un cerdito de manchitas marrones y negras creciendo a lo suyo, con toda la vida por delante.
Es de los jóvenes del santuario: puedes amadrinarlo y acompañarlo mientras crece.
Tu ayuda es realmente útil
Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.
Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.
Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.
Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Llegó de un parque de Ciudad Real con el fémur roto e inoperable. Con reposo y paciencia, hoy apenas se le nota al andar. Lo de patoso, eso sí, es de serie.