Soos

A Soos lo encontraron en Alcantarilla con un ojo fuera de la órbita y la mandíbula partida. Tres días después fue operado de ambas cosas; el ojo no se pudo salvar.

Es un siamés gris tuerto, positivo en inmunodeficiencia felina (FIV), lo que significa exactamente esto: que sus defensas necesitan que lo cuidemos un poco más, y nada más. De hecho es un gato sanísimo. Vive su vida de siamés con un ojo y muchas opiniones para todo.

Puedes amadrinarlo y formar parte de la vida del siamés pirata.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Hades

Negro, ciego y velocísimo: llegó con un mes y creció aquí. No necesita ver para ganarte al pillapilla.

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cabra buñuelo

Buñuelo

Buñuelo es más que una cabra. Es un símbolo de resistencia y esperanza. Tras llegar, corrió y corrío, descubrió que podía hacerlo, le pusimos su silla y fue realmente feliz, conoció a muchos animales y a Galia, que también fue

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Cacao

Hijo de dos hermanos abandonados, llegó con tres meses. En 2024 una lesión de columna le dejó sin andar; hoy trota como si nada.

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Pumba

Pasó dos años solo en una huerta y llegó roto por dentro. Daphne lo arregló. Hoy es puro carácter: cien por cien fruta, cero verdura.

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Susana

Una duroc rosa a la que su propia genética le juega en contra: problemas articulares y cuidados especiales. Vive al ritmo que su cuerpo pide.

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Homer

Pasó dos años atado a un árbol y un refugio lo devolvió por «chillar demasiado». Aquí su vida ya no se mide en metros de cuerda.

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Blue

Vendido, revendido, mal cuidado y atacado por una jauría. Sobrevivió a todo y resultó ser un loquillo que empuja con la cabeza pidiendo mimos.

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Misha

Llegó de Alicante cuando su familia no pudo hacerse cargo. Muy buena —ni un bocadito en años—, canela y con antifaz de bandida.

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