Limoncín

A Limoncín lo conocimos antes de que naciera: era un huevo, solo, en mitad de una colonia de gatos. Un pavo real empezando la vida en el peor sitio posible. Lo recogimos apenas había salido del cascarón empezó a dar sus primeros pasos con sus patitas aún torcidas de estar en el huevo.

Ahora es un pequeño dinosaurio con prisa. Crece por momentos y corre más que nosotras, y eso que apenas pesa 100 gramos. Le ha dado por usarnos de percha: se sube en cuanto puede y se queda ahí, tan tranquilo, mirándolo todo desde arriba. Eso si, sin dejar espacio entre el PIO PIO.

Sacar adelante a un pavo real desde el primer día es calor, comida y cuidados constantes, cada día. Si quieres acompañar a Limoncín en este comienzo, puedes amadrinarlo: su crecimiento también se sostiene con tu ayuda.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Elliot

Llegó con dos meses y las patas traseras rígidas. Querían sacrificarlo; aquí preferimos darle una oportunidad. Hoy es un perro feliz que se mueve a su manera.

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Rocko

Lo atropelló una moto con diez meses. Llegó con un ojo fuera de su órbita y la cola rota, y todavía le queda una operación por delante.

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Dionisio

Ciego total, sin ojos, y solitario. Sus cuencos siempre en el mismo sitio: con eso se mueve solo y se ha adaptado mejor de lo esperado.

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Desdentá

Negra, de pelo largo y con una ataxia de las serias. Su filosofía: caerse forma parte de andar. Cuando se propone algo, lo consigue.

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Juliana y Esmeralda, dos de las gatas del santuario, al sol

Juliana

Ciega de los dos ojos, iban a llevarla a la perrera con un mes de vida. Hoy es la tricolor diminuta que va en brazos colgando, como un tití.

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Okja

Por pura casualidad y gracias al apoyo de personas como tú, Okja y sus amigas tuvieron la oportunidad de vivir y experimentar un mundo completamente distinto. A través de cuidados constantes, biberones y mucho amor, estas pequeñas ovejitas lograron sobrevivir

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Krampy

Su grupo lo dejó atrás en un descampado, siendo un bebé. Criado a biberón, hoy escala humanos y comparte siestas con Love, su oveja.

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Vampi

Dos meses. Venía de una casa rural donde iban a deshacerse de él. Llegó con rinotraqueitis y los ojos llenos de pus, pero sus ojos pueden salvarse.

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