Bú llegó con pocos días de vida, en octubre de 2019, después de las riadas que asolaron Murcia aquel septiembre. Nos avisaron de que había cerditos atrapados en una zona inundada, en muy malas condiciones, y pudimos sacarlos. Bú salió adelante y creció aquí junto a sus hermanos Melocotón y Membrillo, tres inseparables mientras la vida los dejó estar juntos.

Hoy Bú es un cerdo tímido al que hay que acercarse despacio, aunque la timidez se le pasa a velocidad récord en cuanto ve mimos o comida en el horizonte. Está un poquito rellenito (no confirma ni desmiente), duerme la siesta al sol y su lista de favoritos incluye plátanos y fresas; las judías verdes, ni verlas.

Puedes amadrinarlo y formar parte de la vida de este superviviente.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Brina

Gris, blanca y preciosa, con una ataxia que convierte su andar en un baile de botecitos. Va bailando por el espacio especial.

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Arwen

La primera cerdita del santuario: nació de un rescate en una nave industrial de Madrid. Inteligentísima, cabezona y debilidad de Bú.

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Soos

Lo encontraron con un ojo fuera y la mandíbula rota. Hoy es un siamés tuerto, sanísimo y con opiniones para todo.

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Pili

No vuela: llegó con las dos alas malformadas y con tres semanas. Da la cara por los cientos de palomas que nadie mira.

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Krampy

Su grupo lo dejó atrás en un descampado, siendo un bebé. Criado a biberón, hoy escala humanos y comparte siestas con Love, su oveja.

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Desdentá

Negra, de pelo largo y con una ataxia de las serias. Su filosofía: caerse forma parte de andar. Cuando se propone algo, lo consigue.

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Leo, perro rescatado del santuario, con su silla de ruedas en el campo al atardecer

Leo

Un teckel de cinco años que una lesión medular dejó sin patas traseras. Ahora aprende a vivir sobre ruedas y sigue siendo el mismo perro cariñoso.

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Caramelo

Un lechón duroc que llegó de Valencia tras la DANA, recuperándose de una herida. Hoy crece a ojos vista junto a Datxu, su mejor amiga.

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