Sarat

A Sarat nos la trajeron desde Madrid. Un golpe le había dejado el vuelo tan tocado que parecía que no iba a levantarlo nunca más.

Se ha adaptado mejor de lo que esperábamos. Hoy vive en el voladero con Mango, Thelma y Louise, que son su pandilla.

Para un ave, el espacio no es un lujo. Es la diferencia entre estar y vivir, y ahí es donde Sarat ha recuperado lo suyo.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Zelda

Apareció sola en un pueblo, con los ojos infectados y nadie alrededor. Se crió con Lenué y salió tranquila y simpática.

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Pumba

Pasó dos años solo en una huerta y llegó roto por dentro. Daphne lo arregló. Hoy es puro carácter: cien por cien fruta, cero verdura.

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Syrax y Arrax

“Tengo dos geckos que ya no me valen.” Así llegaron Syrax y Arrax, dentro de un terrario que íbamos a comprar por si acaso. Ya no son mercancía: son habitantes.

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cabra pikachu

Pikachu

Pikachu es mucho más que una cabra común y corriente. Este cabezón fue rescatado de una situación desgarradora: alguien lo había sacado de una granja con la intención de venderlo para ser sacrificado en una matanza casera. Por suerte, salvado

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Rocko

Lo atropelló una moto con diez meses. Llegó con un ojo fuera de su órbita y la cola rota, y todavía le queda una operación por delante.

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Martín

Martín, en su pasado, fue disparado. Asustado, corrió sin rumbo y fue atropellado. Cuando lo rescataron, su columna estaba partida y había comenzado a osificarse debido a la falta de pruebas y diagnóstico a tiempo.
Sus antiguos »propietarios», decidieron

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Lenué

Llegó con un mes, sin una oreja y con heridas de la colonia donde nació. Hoy es el bribón que hace de anfitrión en las estancias solidarias.

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