
Ana «villana»
Apareció en la calle con una secuela de traumatismo y mucho carácter. Hoy es juguetona y tranquila, pero el título de «villana» no se lo quita nadie.



Una tarde cualquiera, por el walkie: «Hay un gato gris debajo de un palet». «¿Cómo que hay un gato gris?». «Un bebé, debajo de un palet en el taller». Y así fue: una gatita gris de mes y medio escondida entre la madera, dentro del propio santuario. Nadie la trajo ni llamó para avisar. Demasiado pequeña para haber cruzado sola el campo, demasiado sola para tener madre cerca — cómo llegó hasta el taller sigue siendo un misterio.
La analítica de sus primeros días contó lo que suele contar la de una cría que ha sobrevivido sin nadie: anemia y una infección que tratamos con antibiótico. Salió adelante rápido; a esa edad, cuando la comida llega todos los días, el cuerpo hace casi todo el resto. Ya está vacunada y crece con los demás gatos del santuario.
Amadrinarla es cubrir lo que necesita ahora que empieza: alimentación, veterinario y tiempo. Lo demás lo pone ella.
Tu ayuda es realmente útil
Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.
Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.
Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.
Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Apareció en la calle con una secuela de traumatismo y mucho carácter. Hoy es juguetona y tranquila, pero el título de «villana» no se lo quita nadie.