Senua

Una tarde cualquiera, por el walkie: «Hay un gato gris debajo de un palet». «¿Cómo que hay un gato gris?». «Un bebé, debajo de un palet en el taller». Y así fue: una gatita gris de mes y medio escondida entre la madera, dentro del propio santuario. Nadie la trajo ni llamó para avisar. Demasiado pequeña para haber cruzado sola el campo, demasiado sola para tener madre cerca — cómo llegó hasta el taller sigue siendo un misterio.

La analítica de sus primeros días contó lo que suele contar la de una cría que ha sobrevivido sin nadie: anemia y una infección que tratamos con antibiótico. Salió adelante rápido; a esa edad, cuando la comida llega todos los días, el cuerpo hace casi todo el resto. Ya está vacunada y crece con los demás gatos del santuario.

Amadrinarla es cubrir lo que necesita ahora que empieza: alimentación, veterinario y tiempo. Lo demás lo pone ella.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Alfi

Lo encontraron en la calle con dos meses y las patas traseras rotas. Operado y recuperado, ahora es uno de los benjamines del santuario.

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Muffin

Ciega de nacimiento, llegó con un mes junto a su camada. Se sabe el santuario de memoria: la vista está sobrevalorada si tienes bigotes.

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cabra pikachu

Pikachu

Pikachu es mucho más que una cabra común y corriente. Este cabezón fue rescatado de una situación desgarradora: alguien lo había sacado de una granja con la intención de venderlo para ser sacrificado en una matanza casera. Por suerte, salvado

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Lluvia

Lluvia fue rescatada en los huesos. No le daban de comer. Vivía en un estado de abandono extremo, hasta el punto de que su hija murió de inanición. Esa pérdida forma parte de su historia y explica muchas de las

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Syrax y Arrax

“Tengo dos geckos que ya no me valen.” Así llegaron Syrax y Arrax, dentro de un terrario que íbamos a comprar por si acaso. Ya no son mercancía: son habitantes.

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Maya

Llegó de cachorra con síntomas neurológicos: toxoplasmosis. Se frenó a tiempo y hoy hace vida de gata normal, con un paso especial.

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Gigi

Un burrito enano que llegó tras años de maltrato y resultó ser buenísimo. Hoy es inseparable de Homer, con quien se pica a jugar a diario.

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Margarita, gata del santuario

Margarita

Despertó de un coma sin que sepamos qué le pasó. De dar vueltas maullando a relajarse y lavarse: avanza poquito a poco, y avanza.

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