Syrax y Arrax

A Syrax y a Arrax los criaron por bonitos, por ocupar poco, por reproducirse con facilidad. Es lo que mucha gente cree cuando compra un reptil “fácil”: que se lleva un adorno silencioso que no da trabajo. Por esa idea, los geckos leopardo terminan una y otra vez en manos inexpertas y con cuidados deficientes.

Ellos, además, ya “no servían”. Lo descubrimos por casualidad: fuimos a comprar un terrario “por si acaso” y nos encontramos con el ofrecimiento más frío que quepa imaginar. “Pues tengo dos geckos que ya no me valen; si queréis, os los lleváis.” Así que aquel terrario que iba a quedarse guardado para emergencias vino ya ocupado, con los dos dentro.

La diferencia es que aquí no son mercancía descatalogada. Syrax es el macho y Arrax la hembra, los dos gozan de buena salud y tienen por fin lo que su especie necesita: temperatura en gradiente, escondites donde sentirse seguros, humedad para mudar la piel y espacio para despertar de noche, que es cuando de verdad viven.

Con esta llegada inesperada fue cuando trabajamos para un espacio exclusivo para reptiles con todo lo que necesitan.

Puedes amadrinar a Syrax y Arrax y acompañar la vida que ahora sí tienen por delante.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Clavel

Lo encontraron solo en un descampado con una semana de vida y creció a biberón. Un ovejo con nombre de flor y confianza total en su gente.

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Blue

Vendido, revendido, mal cuidado y atacado por una jauría. Sobrevivió a todo y resultó ser un loquillo que empuja con la cabeza pidiendo mimos.

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Sarat

Llegó desde Madrid sin vuelo por un golpe, y parecía definitivo. Hoy comparte voladero con Mango, Thelma y Louise.

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Liv

Perdió los dos ojos siendo un bebé y necesita calma: mientras está tranquila, sabe que está bien. Su mapa de la gatera nunca falla.

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Patoso Cuac, pato doméstico blanco, de pie en el santuario

Patoso Cuac

Llegó de un parque de Ciudad Real con el fémur roto e inoperable. Con reposo y paciencia, hoy apenas se le nota al andar. Lo de patoso, eso sí, es de serie.

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Natalia

Alguien le disparó con un balín y llegó paralítica. Se recuperó entera: hoy es la «intrusa» sana entre sus compañeros de movilidad.

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Pumba

Pasó dos años solo en una huerta y llegó roto por dentro. Daphne lo arregló. Hoy es puro carácter: cien por cien fruta, cero verdura.

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