Gigi

Gigi es un burrito enano, blanco con su franja parda, que llegó en junio de 2024 después de años de golpes y malos tratos por parte de quien lo tenía en Murcia. No vamos a adornarlo: había que sacarlo de allí, y se sacó.

Lo que llegó fue un burro buenísimo con el corazón en un puño: nada más ver a otros burros lloró muchísimo, y su ansiedad por estar acompañado nos jugó alguna mala pasada los primeros días. Duró poco: todo el mundo se adaptó al pequeño Gigi y hoy es inseparable de Homer, con quien se pica a jugar a diario. Hasta sus fugas son mansas: alguna vez se ha escapado del recinto y, con buenas palabras y caricias, ha vuelto caminando a su zona como quien vuelve de paseo.

Puedes amadrinarlo y acompañarlo en esta segunda vida, que es la buena.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Vampi

Dos meses. Venía de una casa rural donde iban a deshacerse de él. Llegó con rinotraqueitis y los ojos llenos de pus, pero sus ojos pueden salvarse.

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Martín

Martín, en su pasado, fue disparado. Asustado, corrió sin rumbo y fue atropellado. Cuando lo rescataron, su columna estaba partida y había comenzado a osificarse debido a la falta de pruebas y diagnóstico a tiempo.
Sus antiguos »propietarios», decidieron

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Lara

Nació en el santuario y salió listísima: chantajista suprema, perra-gato, comedora de tomates y negociadora jefa. Obedece cuando le compensa.

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Dionisio

Ciego total, sin ojos, y solitario. Sus cuencos siempre en el mismo sitio: con eso se mueve solo y se ha adaptado mejor de lo esperado.

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Margarita, gata del santuario

Margarita

Despertó de un coma sin que sepamos qué le pasó. De dar vueltas maullando a relajarse y lavarse: avanza poquito a poco, y avanza.

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Leo, perro rescatado del santuario, con su silla de ruedas en el campo al atardecer

Leo

Un teckel de cinco años que una lesión medular dejó sin patas traseras. Ahora aprende a vivir sobre ruedas y sigue siendo el mismo perro cariñoso.

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Krampy

Su grupo lo dejó atrás en un descampado, siendo un bebé. Criado a biberón, hoy escala humanos y comparte siestas con Love, su oveja.

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Lenué

Llegó con un mes, sin una oreja y con heridas de la colonia donde nació. Hoy es el bribón que hace de anfitrión en las estancias solidarias.

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