Palomita

A Palomita la recogieron con un mes de vida en el arcén de una carretera, sola. Cómo llega una cabritilla de un mes a un arcén es una de esas preguntas sin respuesta buena. Llegó al santuario en marzo de 2024 y resultó ser exactamente lo que parece: una cabrita preciosa, tranquila y amable, y que no da un problema.

Bueno, casi ninguno: en 2025 se le incrustaron bajo el labio unas bolas de pinchos de esas que sueltan los cardos, se le formó un absceso y hubo que tratarla con antibiótico unos días. Gajes de ser una cabra que mete el morro en todas partes. Se recuperó sin más historia.

Puedes amadrinarla y formar parte de la vida de la cabra más apacible del santuario.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Ori

Sus ojos no llegaron a desarrollarse y la salud la ha dejado chiquitita. Vive con Juliana: el dúo menudo del espacio especial.

Conóceme

Nay

Superviviente de un atropello que le torció la carita y le dejó un colmillo asomando: su seña de identidad y su encanto oficial.

Conóceme

Dionisio

Ciego total, sin ojos, y solitario. Sus cuencos siempre en el mismo sitio: con eso se mueve solo y se ha adaptado mejor de lo esperado.

Conóceme

Hades

Negro, ciego y velocísimo: llegó con un mes y creció aquí. No necesita ver para ganarte al pillapilla.

Conóceme

Cacao

Hijo de dos hermanos abandonados, llegó con tres meses. En 2024 una lesión de columna le dejó sin andar; hoy trota como si nada.

Conóceme

Superviviente bebé de las riadas de 2019 en Murcia. Tímido y comilón: plátanos y fresas son su debilidad; las judías verdes, ni verlas.

Conóceme

Buñuelo

Buñuelo es más que una cabra. Es un símbolo de resistencia y esperanza. Tras llegar, corrió y corrío, descubrió que podía hacerlo, le pusimos su silla y fue realmente feliz, conoció a muchos animales y a Galia, que también fue

Conóceme

Susana

Una duroc rosa a la que su propia genética le juega en contra: problemas articulares y cuidados especiales. Vive al ritmo que su cuerpo pide.

Conóceme
Scroll al inicio