Juana

Juana pasó cuatro años en un terrario pensado para que «tomara el sol», no para que viviera. Un espacio tan pequeño que no podía darse la vuelta sin levantarse sobre las patas traseras, ni estirarse estando posada, ni trepar, ni alejarse del foco de calor cuando ya tenía suficiente. Las iguanas verdes regulan su temperatura moviéndose; a Juana le quitaron esa decisión.

Compartía ese habitáculo con otra iguana. No por compañía: las iguanas son animales territoriales y solitarios, y encerrar a dos en un espacio del que ninguna puede escapar no es convivencia, es un conflicto sin salida. Juana acabó matando a su compañera. No fue crueldad suya, sino el resultado inevitable de meter a dos animales que necesitan su propio territorio en una caja donde no cabía ni uno.

Ahora Juana está a salvo. Estamos reconstruyendo la habitación de reptiles para que pase el invierno como debe: con espacio para trepar, para termorregular, para ser una iguana. Su historia es la de tantos reptiles comprados como adorno y condenados a una vida en miniatura.

Puedes amadrinar a Juana y ayudarnos a que su nuevo hogar esté listo antes de que llegue el frío.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Senua

«Hay un gato gris debajo de un palet». Así entró Senua: un bebé de mes y medio, dentro del propio santuario, sin que nadie sepa cómo llegó.

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Brina

Gris, blanca y preciosa, con una ataxia que convierte su andar en un baile de botecitos. Va bailando por el espacio especial.

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Trini, gata negra de dos meses, tumbada sobre empapadores azules dentro de un transportín, mirando a cámara.

Trini

La encontraron en un arcén con dos meses y setecientos gramos. Superó los parásitos, pero su corazón está dilatado y aún no sabemos hasta dónde llega.

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Ana «villana»

Apareció en la calle con una secuela de traumatismo y mucho carácter. Hoy es juguetona y tranquila, pero el título de «villana» no se lo quita nadie.

Conóceme

Superviviente bebé de las riadas de 2019 en Murcia. Tímido y comilón: plátanos y fresas son su debilidad; las judías verdes, ni verlas.

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Crespillo

Crespillo nació en el santuario de su madre recién rescatada, pero por desgracia ella no quería cuidar de los bebés, así que de la camada de 5 él fue el único superviviente.
Fue un duro trabajo sacarlo adelante con

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Simba

Ciego de nacimiento, llegó con un mes junto a su camada. Se sabe el santuario de memoria: la vista está sobrevalorada si tienes bigotes.

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Hades

Negro, ciego y velocísimo: llegó con un mes y creció aquí. No necesita ver para ganarte al pillapilla.

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