Sun

Sun nació en un parto en el que murieron todos sus hermanos, y ella llegó al mundo con artrogriposis: una malformación congénita en las patas traseras. Por eso querían sacrificarla. Por eso está aquí.

Se crió con nosotras en la caravana y vivió años en la gatera, hasta que se salió con la suya y conquistó la casa humana: sus congéneres nunca le han gustado demasiado, y unos problemas pulmonares en invierno le dieron la excusa definitiva. Hoy es la mimada oficial de la casa: diablilla, muy habladora —conversa con quien haga falta— y con querencia fija por el sol y la comida húmeda.

Puedes amadrinarla y formar parte de la vida de la diablilla habladora.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Galia

Afortunadamente, una persona compasiva la rescató y cuidó de ella durante su primer mes de vida. Sin embargo, las dificultades se presentaron cuando se descubrió que Galia tenía problemas de movilidad. A pesar de los esfuerzos iniciales, se necesitaban pruebas

Conóceme

Zira

Zira Zira es una cotorra eupatria a la que tenían en un gallinero. Ama/apadrina a Zira Tu ayuda es realmente útil Protege a los animales más necesitados Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los

Conóceme

Crespillo

Crespillo nació en el santuario de su madre recién rescatada, pero por desgracia ella no quería cuidar de los bebés, así que de la camada de 5 él fue el único superviviente.
Fue un duro trabajo sacarlo adelante con

Conóceme

Anastaxio

Creció en una huerta vallada y llegó con ataxia sin causa conocida. Corre a su velocidad, llega a todas partes y tiene muchísimo flow.

Conóceme

Zelda

Apareció sola en un pueblo, con los ojos infectados y nadie alrededor. Se crió con Lenué y salió tranquila y simpática.

Conóceme

Muffin

Ciega de nacimiento, llegó con un mes junto a su camada. Se sabe el santuario de memoria: la vista está sobrevalorada si tienes bigotes.

Conóceme

Dionisio

Ciego total, sin ojos, y solitario. Sus cuencos siempre en el mismo sitio: con eso se mueve solo y se ha adaptado mejor de lo esperado.

Conóceme
Patoso Cuac, pato doméstico blanco, de pie en el santuario

Patoso Cuac

Llegó de un parque de Ciudad Real con el fémur roto e inoperable. Con reposo y paciencia, hoy apenas se le nota al andar. Lo de patoso, eso sí, es de serie.

Conóceme
Scroll al inicio