Anastaxio

Anastaxio creció encerrado sin querer: nació en una huerta que vallaron, y allí se quedó hasta que lo rescatamos a finales de 2021. Llegó con una ataxia —descoordinación al moverse— a la que tampoco encontramos origen por muchas pruebas que hicimos.

Es blanco, de pelo semilargo, con una mancha en la cabeza y muchísimo morro: le encanta picar a los otros gatos, que según él «no entienden su flow», y en cuanto oye a su humana acude a cobrar sus mimos. Corre a su velocidad, que es la suya, y llega a todas partes.

Puedes amadrinarlo y formar parte de la vida del gato con más flow del santuario.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Juliana y Esmeralda, dos de las gatas del santuario, al sol

Juliana

Ciega de los dos ojos, iban a llevarla a la perrera con un mes de vida. Hoy es la tricolor diminuta que va en brazos colgando, como un tití.

Conóceme
Patoso Cuac, pato doméstico blanco, de pie en el santuario

Patoso Cuac

Llegó de un parque de Ciudad Real con el fémur roto e inoperable. Con reposo y paciencia, hoy apenas se le nota al andar. Lo de patoso, eso sí, es de serie.

Conóceme

Brina

Gris, blanca y preciosa, con una ataxia que convierte su andar en un baile de botecitos. Va bailando por el espacio especial.

Conóceme

Bú

Superviviente bebé de las riadas de 2019 en Murcia. Tímido y comilón: plátanos y fresas son su debilidad; las judías verdes, ni verlas.

Conóceme

Bechamel

Llegó con el fémur roto y dislocado. Meses de operación, curas y cuidados. Hoy apenas se le nota: blanco, con la cara y las patas naranjas.

Conóceme

Lara

Nació en el santuario y salió listísima: chantajista suprema, perra-gato, comedora de tomates y negociadora jefa. Obedece cuando le compensa.

Conóceme

Natalia

Alguien le disparó con un balín y llegó paralítica. Se recuperó entera: hoy es la «intrusa» sana entre sus compañeros de movilidad.

Conóceme

Tiny

Un atropello y unas lluvias lo dejaron paralizado y en los huesos. Se recuperó a base de cuidados y hoy camina como un pequeño cangrejo.

Conóceme
Scroll al inicio