Susana

Susana llegó en diciembre de 2022, con dos meses de vida. Es una duroc rosa, y eso —que suena inocente— es su mayor problema: su raza está seleccionada genéticamente para crecer más de lo que un cuerpo puede sostener, y a Susana esa herencia no la ha ayudado.

Tiene problemas articulares y necesita cuidados especiales, así que aquí vive al ritmo que su cuerpo le pide: su dieta, sus cuidados, sus siestas y cero exigencias.

Puedes amadrinarla y ayudarnos a sostener los cuidados de quien carga con la genética que otros eligieron.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Pili

No vuela: llegó con las dos alas malformadas y con tres semanas. Da la cara por los cientos de palomas que nadie mira.

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Bilbo

Lo encontraron en una cuneta con la columna rota, temblando de miedo. El dolor emocional era el más fuerte; poco a poco se siente seguro.

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Ori

Sus ojos no llegaron a desarrollarse y la salud la ha dejado chiquitita. Vive con Juliana: el dúo menudo del espacio especial.

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Pegatina

Un cordero de tres semanas en una perrera. La criamos a biberón y se pega a sus humanas como su nombre promete.

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Ariel

Sobrevivió a una historia terrible y se convirtió en el alma más empática del santuario. Se despidió el 30 de junio de 2026, saltando y dando besos.

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Zelda

Apareció sola en un pueblo, con los ojos infectados y nadie alrededor. Se crió con Lenué y salió tranquila y simpática.

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Natalia

Alguien le disparó con un balín y llegó paralítica. Se recuperó entera: hoy es la «intrusa» sana entre sus compañeros de movilidad.

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