



Patoso Cuac
Patoso Cuac vivía en un parque de Ciudad Real. Es un pato doméstico, blanquito y precioso, y un pato doméstico en un parque está siempre en desventaja: no puede escapar volando y depende de que alguien se dé cuenta cuando algo va mal.
Y algo fue muy mal. Patoso apareció con el fémur roto, y allí nadie se iba a hacer cargo de él. Nos lo trajeron hasta Murcia y, en mayo de 2025, recién llegado, pasó por el veterinario de exóticos. La fractura era muy fea y no se podía operar.
Así que tocó lo más difícil: esperar. Reposo, cuidados y mucha paciencia para que el hueso osificara por su cuenta y formara una falsa articulación. Su cuerpo hizo el resto. Fue muy bien, y hoy apenas se le nota al andar.
Eso sí, el nombre no se lo debe a la pata. Patoso sigue igual de patoso que siempre, y eso no hay veterinario que lo cure.
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Ana «villana»
Apareció en la calle con una secuela de traumatismo y mucho carácter. Hoy es juguetona y tranquila, pero el título de «villana» no se lo quita nadie.






