Syrax y Arrax, habitante del santuario Alma Libertaria

Syrax y Arrax

A Syrax y a Arrax los criaron por bonitos, por ocupar poco, por reproducirse con facilidad. Es lo que mucha gente cree cuando compra un reptil “fácil”: que se lleva un adorno silencioso que no da trabajo. Por esa idea, los geckos leopardo terminan una y otra vez en manos inexpertas y con cuidados deficientes.

Ellos, además, ya “no servían”. Lo descubrimos por casualidad: fuimos a comprar un terrario “por si acaso” y nos encontramos con el ofrecimiento más frío que quepa imaginar. “Pues tengo dos geckos que ya no me valen; si queréis, os los lleváis.” Así que aquel terrario que iba a quedarse guardado para emergencias vino ya ocupado, con los dos dentro.

La diferencia es que aquí no son mercancía descatalogada. Syrax es el macho y Arrax la hembra, los dos gozan de buena salud y tienen por fin lo que su especie necesita: temperatura en gradiente, escondites donde sentirse seguros, humedad para mudar la piel y espacio para despertar de noche, que es cuando de verdad viven.

Con esta llegada inesperada fue cuando trabajamos para un espacio exclusivo para reptiles con todo lo que necesitan.

Puedes amadrinar a Syrax y Arrax y acompañar la vida que ahora sí tienen por delante.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Almendra

Por pura casualidad y gracias al apoyo de personas como tú, Almendra y sus amigas tuvieron la oportunidad de vivir y experimentar un mundo completamente distinto. A través de cuidados constantes, biberones y mucho amor, estas pequeñas ovejitas lograron sobrevivir

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Soos

Lo encontraron con un ojo fuera y la mandíbula rota. Hoy es un siamés tuerto, sanísimo y con opiniones para todo.

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Romero

Apareció arrastrándose en una colonia y nunca supimos por qué. Sus patas van a su manera; su genio, intacto: es el pillo de la gatera.

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Esmeralda

Apareció en una caja de cartón con una lesión medular irreversible. Dos patas menos después, lleva una vida plena y sin lástima de sí misma.

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Bechamel

Llegó con el fémur roto y dislocado. Meses de operación, curas y cuidados. Hoy apenas se le nota: blanco, con la cara y las patas naranjas.

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Rocko, habitante del santuario Alma Libertaria

Rocko

Lo atropelló una moto con diez meses. Llegó con un ojo fuera de su órbita y la cola rota, y todavía le queda una operación por delante.

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Bilbo

Lo encontraron en una cuneta con la columna rota, temblando de miedo. El dolor emocional era el más fuerte; poco a poco se siente seguro.

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Brina

Gris, blanca y preciosa, con una ataxia que convierte su andar en un baile de botecitos. Va bailando por el espacio especial.

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