





Buñuelo
Buñuelo nació en una granja escuela. Esos sitios venden una imagen amable, pero por dentro funcionan como cualquier explotación: el animal vale lo que produce. Y Buñuelo, siendo macho, no daba leche. Encima nació paralítico. Dos motivos para descartarlo.
Alguien decidió no seguir el guion y salió de allí con vida. Al llegar al santuario hizo algo que no esperábamos: corrió. Tiró para adelante con las patas delanteras y descubrió que podía moverse. Le pusimos su silla y desde entonces recorre el santuario como si llevara toda la vida haciéndolo. Aquí conoció a Galia, otra cabra descartada por lo mismo, y ahora pasean juntos con sus sillas por todo el terreno.
Buñuelo no es símbolo de nada. Es una cabra que quería vivir y ahora vive.
Puedes amadrinar a Buñuelo y ayudar con su silla, sus cuidados y su comida
Tu ayuda es realmente útil
Protege a los animales más necesitados
Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.
Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.
Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.
Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.







