Buñuelo

Buñuelo nació en una granja escuela. Esos sitios venden una imagen amable, pero por dentro funcionan como cualquier explotación: el animal vale lo que produce. Y Buñuelo, siendo macho, no daba leche. Encima nació paralítico. Dos motivos para descartarlo.

Alguien decidió no seguir el guion y salió de allí con vida. Al llegar al santuario hizo algo que no esperábamos: corrió. Tiró para adelante con las patas delanteras y descubrió que podía moverse. Le pusimos su silla y desde entonces recorre el santuario como si llevara toda la vida haciéndolo. Aquí conoció a Galia, otra cabra descartada por lo mismo, y ahora pasean juntos con sus sillas por todo el terreno.

Buñuelo no es símbolo de nada. Es una cabra que quería vivir y ahora vive.

Puedes amadrinar a Buñuelo y ayudar con su silla, sus cuidados y su comida

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Lara

Nació en el santuario y salió listísima: chantajista suprema, perra-gato, comedora de tomates y negociadora jefa. Obedece cuando le compensa.

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Maya

Llegó de cachorra con síntomas neurológicos: toxoplasmosis. Se frenó a tiempo y hoy hace vida de gata normal, con un paso especial.

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Sarat

Llegó desde Madrid sin vuelo por un golpe, y parecía definitivo. Hoy comparte voladero con Mango, Thelma y Louise.

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Datxu

Rescatada de la DANA de Valencia con cinco meses, se crió con Caramelo tras el desastre: el dúo valenciano del santuario.

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Martín

Martín, en su pasado, fue disparado. Asustado, corrió sin rumbo y fue atropellado. Cuando lo rescataron, su columna estaba partida y había comenzado a osificarse debido a la falta de pruebas y diagnóstico a tiempo.
Sus antiguos »propietarios», decidieron

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Mateo

Abandonado en un jardín de Albacete con seis años y una masa abdominal. Muy bueno, inquieto y sin morder jamás: un abuelo que merece cuidados.

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June

June, apareció en una balsa, luchando por su vida. Sin saber qué hacer, corrí a buscar ayuda y encontré un alargador gigante que improvisé como cuerda para hacer un nudo medio seguro.
El tiempo corría en nuestra contra mientras

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Brina

Gris, blanca y preciosa, con una ataxia que convierte su andar en un baile de botecitos. Va bailando por el espacio especial.

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