Alfi

A Alfi lo encontraron en la calle en Almería, siendo un lechón de dos meses, con las dos patas traseras rotas. Acabó en la perrera —no es sitio para un cerdito, pero fue lo que le tocó— y desde allí nos lo cedieron en febrero de 2026.

Traía un fémur desplazado que hubo que operar y microfracturas en la zona del tarso que los veterinarios prefirieron tratar de forma conservadora. Para lo pequeño que era, encajó las curas y la recuperación con una entereza que ya la quisiéramos muchos. Hoy es un cerdito de manchitas marrones y negras creciendo a lo suyo, con toda la vida por delante.

Es de los jóvenes del santuario: puedes amadrinarlo y acompañarlo mientras crece.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Patoso Cuac, pato doméstico blanco, de pie en el santuario

Patoso Cuac

Llegó de un parque de Ciudad Real con el fémur roto e inoperable. Con reposo y paciencia, hoy apenas se le nota al andar. Lo de patoso, eso sí, es de serie.

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Juana

Cuatro años en un terrario donde no podía ni darse la vuelta. Juana, iguana verde rescatada, aprende por fin a vivir como lo que es.

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Boniato

Llegó con siete años y un temblorcillo de cabeza que solo es su manera de emocionarse. Desde que se siente seguro, hasta eso se le ha calmado.

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Leonardo

Un maine coon abandonado en el veterinario cuando su operación de columna se complicó. Vive a su ritmo y con la dignidad intacta.

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Desdentao

Un ataque lo dejó tetrapléjico y una semana sin tratamiento casi lo remata. Hoy es de los gatos más graciosos del santuario, con funko propio.

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Senua

«Hay un gato gris debajo de un palet». Así entró Senua: un bebé de mes y medio, dentro del propio santuario, sin que nadie sepa cómo llegó.

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Muffin

Ciega de nacimiento, llegó con un mes junto a su camada. Se sabe el santuario de memoria: la vista está sobrevalorada si tienes bigotes.

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Bilbo

Lo encontraron en una cuneta con la columna rota, temblando de miedo. El dolor emocional era el más fuerte; poco a poco se siente seguro.

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