Amapola y sus supernenas

Amapola vivía en un descampado que ni siquiera era de quien la tenía: un hombre la usaba para criar, sin más cuidados que los mínimos para que siguiera pariendo. La rescatamos en diciembre de 2024 junto a Madroño, un macho negro que llegó ya muy tocado y al que un problema pulmonar se llevó poco después, pese a todo.

Amapola llegó embarazada, aunque tardamos en saberlo. El 25 de febrero de 2025 parió aquí, en el santuario, a tres cabritas: Pétalo (marrón clarito), Burbuja (marrón oscuro) y Cactus (negra como su padre). Tres hermanas nacidas el mismo día, cada una de un color y con su carácter: las supernenas. Son las primeras crías de Amapola que no van a ser mercancía de nadie.

Puedes amadrinar a Amapola o a cualquiera de las supernenas y ayudarnos a que esta familia siga completa y a lo suyo.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Desdentao

Un ataque lo dejó tetrapléjico y una semana sin tratamiento casi lo remata. Hoy es de los gatos más graciosos del santuario, con funko propio.

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Naranjito

Lo encontraron en un huerto sin poder levantarse: fractura lumbosacra. Operado, vuelve a andar y es cariñoso hasta la pesadez. Lo decimos con amor.

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Gigi

Un burrito enano que llegó tras años de maltrato y resultó ser buenísimo. Hoy es inseparable de Homer, con quien se pica a jugar a diario.

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Palomita

Apareció con un mes de vida, sola en el arcén de una carretera. Tranquila, amable y blanca como su raza manda: andaluza.

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Rocko

Lo atropelló una moto con diez meses. Llegó con un ojo fuera de su órbita y la cola rota, y todavía le queda una operación por delante.

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Natalia

Alguien le disparó con un balín y llegó paralítica. Se recuperó entera: hoy es la «intrusa» sana entre sus compañeros de movilidad.

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Tiny

Un atropello y unas lluvias lo dejaron paralizado y en los huesos. Se recuperó a base de cuidados y hoy camina como un pequeño cangrejo.

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