Maya

Maya llegó con cinco meses y síntomas neurológicos que asustaban. El análisis del líquido cefalorraquídeo dio con el culpable: toxoplasmosis, una infección que estaba inflamando su sistema nervioso. Se trató a tiempo y se frenó.

Hoy es una gata gris con toques blancos que hace vida completamente normal en la gatera, pero con un paso especial.

Puedes amadrinarla y formar parte de la vida de Maya.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Misha

Llegó de Alicante cuando su familia no pudo hacerse cargo. Muy buena —ni un bocadito en años—, canela y con antifaz de bandida.

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Sarat

Llegó desde Madrid sin vuelo por un golpe, y parecía definitivo. Hoy comparte voladero con Mango, Thelma y Louise.

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Princesa

Atropellada recién parida, llegó con la mandíbula rota y una sonda para comer. La sonda ya no está: come sola. Paso a paso.

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Elliot

Llegó con dos meses y las patas traseras rígidas. Querían sacrificarlo; aquí preferimos darle una oportunidad. Hoy es un perro feliz que se mueve a su manera.

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Ibi

Fue el capricho de alguien y lo abandonaron en el campo. Cabra enana con pandilla de amigas y especialista en dejar el bebedero seco.

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Pippin

Lo abandonaron en una caja con mes y medio y ataxia. Camina con más voluntad que puntería, llega siempre y chilla si falta el segundo desayuno.

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