Margarita, gata del santuario

Margarita

Nadie sabe qué le pasó a Margarita. Despertó de un coma con las funciones neurológicas alteradas: parece que no ve ni oye del todo, aunque de algo sí se entera.

Al principio solo daba vueltas maullando, en alerta constante. Hoy avanza poquito a poco: está más relajada, descansa e incluso se lava. Para quien viene de donde viene, eso es un mundo.

Puedes amadrinarla y acompañar su lenta y valiente mejora.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Patoso Cuac, pato doméstico blanco, de pie en el santuario

Patoso Cuac

Llegó de un parque de Ciudad Real con el fémur roto e inoperable. Con reposo y paciencia, hoy apenas se le nota al andar. Lo de patoso, eso sí, es de serie.

Conóceme
cabra dana

Dana

Dana llegó a nuestras vidas en un momento de gran adversidad. Con tan solo 4 días de vida, quedó atrapada en una rambla después de una tormenta despiadada en 2019.

Conóceme

Lenué

Llegó con un mes, sin una oreja y con heridas de la colonia donde nació. Hoy es el bribón que hace de anfitrión en las estancias solidarias.

Conóceme

Daphne

Una redada policial la sacó del barrio donde vivía. Llegó sibarita y hoy no perdona una verdura, una siesta al sol ni una rascada de barriga.

Conóceme
Juliana y Esmeralda, dos de las gatas del santuario, al sol

Juliana

Ciega de los dos ojos, iban a llevarla a la perrera con un mes de vida. Hoy es la tricolor diminuta que va en brazos colgando, como un tití.

Conóceme
Syrax y Arrax, habitante del santuario Alma Libertaria

Syrax y Arrax

“Tengo dos geckos que ya no me valen.” Así llegaron Syrax y Arrax, dentro de un terrario que íbamos a comprar por si acaso. Ya no son mercancía: son habitantes.

Conóceme

Palomita

Apareció con un mes de vida, sola en el arcén de una carretera. Tranquila, amable y blanca como su raza manda: andaluza.

Conóceme

Homer

Pasó dos años atado a un árbol y un refugio lo devolvió por «chillar demasiado». Aquí su vida ya no se mide en metros de cuerda.

Conóceme
Scroll al inicio