
Patoso Cuac
Llegó de un parque de Ciudad Real con el fémur roto e inoperable. Con reposo y paciencia, hoy apenas se le nota al andar. Lo de patoso, eso sí, es de serie.

Nadie sabe qué le pasó a Margarita. Despertó de un coma con las funciones neurológicas alteradas: parece que no ve ni oye del todo, aunque de algo sí se entera.
Al principio solo daba vueltas maullando, en alerta constante. Hoy avanza poquito a poco: está más relajada, descansa e incluso se lava. Para quien viene de donde viene, eso es un mundo.
Puedes amadrinarla y acompañar su lenta y valiente mejora.
Tu ayuda es realmente útil
Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.
Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.
Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.
Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Llegó de un parque de Ciudad Real con el fémur roto e inoperable. Con reposo y paciencia, hoy apenas se le nota al andar. Lo de patoso, eso sí, es de serie.

“Tengo dos geckos que ya no me valen.” Así llegaron Syrax y Arrax, dentro de un terrario que íbamos a comprar por si acaso. Ya no son mercancía: son habitantes.