Limoncín

A Limoncín lo conocimos antes de que naciera: era un huevo, solo, en mitad de una colonia de gatos. Un pavo real empezando la vida en el peor sitio posible. Lo recogimos apenas había salido del cascarón empezó a dar sus primeros pasos con sus patitas aún torcidas de estar en el huevo.

Ahora es un pequeño dinosaurio con prisa. Crece por momentos y corre más que nosotras, y eso que apenas pesa 100 gramos. Le ha dado por usarnos de percha: se sube en cuanto puede y se queda ahí, tan tranquilo, mirándolo todo desde arriba. Eso si, sin dejar espacio entre el PIO PIO.

Sacar adelante a un pavo real desde el primer día es calor, comida y cuidados constantes, cada día. Si quieres acompañar a Limoncín en este comienzo, puedes amadrinarlo: su crecimiento también se sostiene con tu ayuda.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Fionna

La encontraron con tres semanas junto a su madre muerta. Hoy la reconocerás por la peca de la nariz y por lo bien que ha crecido.

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Muffin

Ciega de nacimiento, llegó con un mes junto a su camada. Se sabe el santuario de memoria: la vista está sobrevalorada si tienes bigotes.

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Pegatina

Un cordero de tres semanas en una perrera. La criamos a biberón y se pega a sus humanas como su nombre promete.

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Desdentao

Un ataque lo dejó tetrapléjico y una semana sin tratamiento casi lo remata. Hoy es de los gatos más graciosos del santuario, con funko propio.

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Bú

Superviviente bebé de las riadas de 2019 en Murcia. Tímido y comilón: plátanos y fresas son su debilidad; las judías verdes, ni verlas.

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Trini, gata negra de dos meses, tumbada sobre empapadores azules dentro de un transportín, mirando a cámara.

Trini

La encontraron en un arcén con dos meses y setecientos gramos. Superó los parásitos, pero su corazón está dilatado y aún no sabemos hasta dónde llega.

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Galia

Afortunadamente, una persona compasiva la rescató y cuidó de ella durante su primer mes de vida. Sin embargo, las dificultades se presentaron cuando se descubrió que Galia tenía problemas de movilidad. A pesar de los esfuerzos iniciales, se necesitaban pruebas

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Homer

Pasó dos años atado a un árbol y un refugio lo devolvió por «chillar demasiado». Aquí su vida ya no se mide en metros de cuerda.

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