Nay

A Nay lo encontraron hace años con un traumatismo craneal por atropello que le dejó la mandíbula desviada: la carita torcida, con un colmillo inferior asomando, que hoy es su seña de identidad. Superó aquello y se ganó su sitio en la zona general.

Hace poco le estudiamos a fondo un problema nasal que resultó ser lo mejor posible dentro de lo raro: pólipos nasales —Nay, de hecho, no tiene cornetes nasales—. Nada grave: revisiones, cuidados y a seguir viviendo.

Puedes amadrinarlo y ayudarnos con sus cuidados.

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Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Desdentao

Un ataque lo dejó tetrapléjico y una semana sin tratamiento casi lo remata. Hoy es de los gatos más graciosos del santuario, con funko propio.

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Maya

Llegó de cachorra con síntomas neurológicos: toxoplasmosis. Se frenó a tiempo y hoy hace vida de gata normal, con un paso especial.

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Gigi

Un burrito enano que llegó tras años de maltrato y resultó ser buenísimo. Hoy es inseparable de Homer, con quien se pica a jugar a diario.

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Tiny

Un atropello y unas lluvias lo dejaron paralizado y en los huesos. Se recuperó a base de cuidados y hoy camina como un pequeño cangrejo.

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Fresa

Un ataque la dejó tetrapléjica con tres meses. El pronóstico está abierto, pero ella ya camina: es su manera de opinar sobre el asunto.

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Bilbo

Lo encontraron en una cuneta con la columna rota, temblando de miedo. El dolor emocional era el más fuerte; poco a poco se siente seguro.

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Mango

Hermano de Fresa, llegó de la misma colonia y también paralítico. Va más despacio que ella, pero va: está en tratamiento y a su ritmo.

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Juana

Cuatro años en un terrario donde no podía ni darse la vuelta. Juana, iguana verde rescatada, aprende por fin a vivir como lo que es.

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