




Nay
A Nay lo encontraron hace años con un traumatismo craneal por atropello que le dejó la mandíbula desviada: la carita torcida, con un colmillo inferior asomando, que hoy es su seña de identidad. Superó aquello y se ganó su sitio en la zona general.
Hace poco le estudiamos a fondo un problema nasal que resultó ser lo mejor posible dentro de lo raro: pólipos nasales —Nay, de hecho, no tiene cornetes nasales—. Nada grave: revisiones, cuidados y a seguir viviendo.
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