








Martín
Martín es puro movimiento. Disparado hace años, atropellado, paralizado desde entonces —pero eso no cambió nada de lo que es: un perro que no para de correr (en silla), que atrapa a cada voluntario nuevo, que da mordisquitos para que le hagan caso, que vigila hasta el último rincón del santuario. El terreneitor.
Lo que le pasó lo dejó paralitico. Desarrolló síndrome del miembro fantasma. Intervenciones, curas, collarín cuando sale. Pero Martín sigue siendo el mismo: feliz donde sea, feliz con quien sea. Se ganó el corazón del santuario entero con eso —con ser indestructiblemente alegre.
Lo que necesita: madrinas para sus cuidados mensuales (curas, vendajes especiales, medicación). Si se suman dos más, podemos sostener su rutina.
Tu ayuda es realmente útil
Protege a los animales más necesitados
Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.
Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.
Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.
Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.







