Alma, gato siamés rescatado, recibiendo caricias durante su hospitalización

Alma

Alma llegó al santuario el 8 de octubre en muy mal estado. Había desaparecido de su zona y volvió semanas después, frío, decaído y con heridas en la parte de atrás del cuerpo. Al principio pensamos que era un mordisco de perro, pero la radiografía nos enseñó lo que había pasado de verdad. Le habían disparado.

Pasó varios días hospitalizado, primero recuperando constantes. El examen neurológico mostró que conserva sensibilidad profunda, y eso nos dio esperanza. El 14 de octubre le dieron el alta y ahora sigue en casa con medicación y curas diarias de sus heridas.

Todavía es pronto para saber cómo será su recuperación, y lo iremos contando paso a paso. Si quieres acompañarle en este camino, puedes ser su madrina o su padrino.

Tu ayuda es realmente útil

Protege a los animales más necesitados

Tu amadrinamiento es un compromiso con la vida. Gracias a tu ayuda, los animales rescatados reciben la alimentación y los cuidados necesarios para vivir felices.

Cada habitante recibe una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales para su bienestar.

Cubres tratamientos médicos, revisiones veterinarias y cuidados especiales en casos críticos.

Aseguras que viva en un espacio protegido, libre de explotación y rodeado de libertad.

Conoce a otros habitantes del santuario

Ana «villana», gata atigrada gris de ojos verdes del santuario

Ana «villana»

Apareció en la calle con una secuela de traumatismo y mucho carácter. Hoy es juguetona y tranquila, pero el título de «villana» no se lo quita nadie.

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Juana

Cuatro años en un terrario donde no podía ni darse la vuelta. Juana, iguana verde rescatada, aprende por fin a vivir como lo que es.

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Simba

Ciego de nacimiento, llegó con un mes junto a su camada. Se sabe el santuario de memoria: la vista está sobrevalorada si tienes bigotes.

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Susana

Una duroc rosa a la que su propia genética le juega en contra: problemas articulares y cuidados especiales. Vive al ritmo que su cuerpo pide.

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Maya

Llegó de cachorra con síntomas neurológicos: toxoplasmosis. Se frenó a tiempo y hoy hace vida de gata normal, con un paso especial.

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Palomita

Apareció con un mes de vida, sola en el arcén de una carretera. Tranquila, amable y blanca como su raza manda: andaluza.

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Wheel

Apareció sola en un descampado, perdida de una cacería. Miedosa, mordiscona y dormilona profesional: para lo chiquitina que es, siempre sorprende.

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Lara

Nació en el santuario y salió listísima: chantajista suprema, perra-gato, comedora de tomates y negociadora jefa. Obedece cuando le compensa.

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