Lenué
Llegó con un mes, sin una oreja y con heridas de la colonia donde nació. Hoy es el bribón que hace de anfitrión en las estancias solidarias.
Llegó con un mes, sin una oreja y con heridas de la colonia donde nació. Hoy es el bribón que hace de anfitrión en las estancias solidarias.
Negro, ciego y velocísimo: llegó con un mes y creció aquí. No necesita ver para ganarte al pillapilla.
Ciega de los dos ojos, iban a llevarla a la perrera con un mes de vida. Hoy es la tricolor diminuta que va en brazos colgando, como un tití.
Apareció arrastrándose en una colonia y nunca supimos por qué. Sus patas van a su manera; su genio, intacto: es el pillo de la gatera.
Apareció en una colonia con las patas traseras formadas a su manera. De humanos, lo justo; de su amigo Moon, todo.
Un atropello y unas lluvias lo dejaron paralizado y en los huesos. Se recuperó a base de cuidados y hoy camina como un pequeño cangrejo.
Ciega de nacimiento, llegó con un mes junto a su camada. Se sabe el santuario de memoria: la vista está sobrevalorada si tienes bigotes.
Llegó de Ávila con artrogriposis y una timidez que cuesta días. Debajo, un cacho de pan: él le enseñó el santuario a Mowgli.
Negra, de pelo largo y con una ataxia de las serias. Su filosofía: caerse forma parte de andar. Cuando se propone algo, lo consigue.
Atropellada recién parida, llegó con la mandíbula rota y una sonda para comer. La sonda ya no está: come sola. Paso a paso.