Anastaxio
Creció en una huerta vallada y llegó con ataxia sin causa conocida. Corre a su velocidad, llega a todas partes y tiene muchísimo flow.
Creció en una huerta vallada y llegó con ataxia sin causa conocida. Corre a su velocidad, llega a todas partes y tiene muchísimo flow.
Única superviviente de su camada, nació con malformación en las patas traseras y querían sacrificarla. Hoy es la diablilla que conquistó la casa humana.
Llegó con siete años y un temblorcillo de cabeza que solo es su manera de emocionarse. Desde que se siente seguro, hasta eso se le ha calmado.
Ciego de nacimiento, llegó con un mes junto a su camada. Se sabe el santuario de memoria: la vista está sobrevalorada si tienes bigotes.
Perdió los dos ojos siendo un bebé y necesita calma: mientras está tranquila, sabe que está bien. Su mapa de la gatera nunca falla.
Lo encontraron con un ojo fuera y la mandíbula rota. Hoy es un siamés tuerto, sanísimo y con opiniones para todo.
Un maine coon abandonado en el veterinario cuando su operación de columna se complicó. Vive a su ritmo y con la dignidad intacta.
Apareció en una caja de cartón con una lesión medular irreversible. Dos patas menos después, lleva una vida plena y sin lástima de sí misma.
Llegó de Alicante cuando su familia no pudo hacerse cargo. Muy buena —ni un bocadito en años—, canela y con antifaz de bandida.
Su grupo lo dejó atrás en un descampado, siendo un bebé. Criado a biberón, hoy escala humanos y comparte siestas con Love, su oveja.