Ariel
Sobrevivió a una historia terrible y se convirtió en el alma más empática del santuario. Se despidió el 30 de junio de 2026, saltando y dando besos.
Sobrevivió a una historia terrible y se convirtió en el alma más empática del santuario. Se despidió el 30 de junio de 2026, saltando y dando besos.
Nació en el santuario y salió listísima: chantajista suprema, perra-gato, comedora de tomates y negociadora jefa. Obedece cuando le compensa.
Lo encontraron en una cuneta con la columna rota, temblando de miedo. El dolor emocional era el más fuerte; poco a poco se siente seguro.
Pasó dos años solo en una huerta y llegó roto por dentro. Daphne lo arregló. Hoy es puro carácter: cien por cien fruta, cero verdura.
La primera cerdita del santuario: nació de un rescate en una nave industrial de Madrid. Inteligentísima, cabezona y debilidad de Bú.
Un lechón duroc que llegó de Valencia tras la DANA, recuperándose de una herida. Hoy crece a ojos vista junto a Datxu, su mejor amiga.
Rescatada de la DANA de Valencia con cinco meses, se crió con Caramelo tras el desastre: el dúo valenciano del santuario.
Una duroc rosa a la que su propia genética le juega en contra: problemas articulares y cuidados especiales. Vive al ritmo que su cuerpo pide.
Un teckel de cinco años que una lesión medular dejó sin patas traseras. Ahora aprende a vivir sobre ruedas y sigue siendo el mismo perro cariñoso.
Un ataque la dejó tetrapléjica con tres meses. El pronóstico está abierto, pero ella ya camina: es su manera de opinar sobre el asunto.