Conoce a los Gatos del santuario

Los gatos del santuario han llegado aquí tras vivir en la calle, ser abandonados o enfrentar situaciones de maltrato. Algunos necesitan cuidados especiales, mientras que otros disfrutan explorando su nuevo hogar en libertad.

Ama/apadrina un gato y ayúdanos a ofrecerles una vida segura.

Trini, gata negra de dos meses, tumbada sobre empapadores azules dentro de un transportín, mirando a cámara.

Trini

La encontraron en un arcén con dos meses y setecientos gramos. Superó los parásitos, pero su corazón está dilatado y aún no sabemos hasta dónde

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Vampi, gatito negro de dos meses, ya recuperado y con los ojos sanos

Vampi

Dos meses. Venía de una casa rural donde iban a deshacerse de él. Llegó con rinotraqueitis y los ojos llenos de pus, pero sus ojos

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Lupita

Gata de un mes encontrada de madrugada en Murcia. Ciega de los dos ojos y pendiente de valoración veterinaria para extirpar el que peor está.

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Zelda

Apareció sola en un pueblo, con los ojos infectados y nadie alrededor. Se crió con Lenué y salió tranquila y simpática.

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Bechamel

Llegó con el fémur roto y dislocado. Meses de operación, curas y cuidados. Hoy apenas se le nota: blanco, con la cara y las patas

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Pétalo, gata naranja atigrada rescatada tras un atropello

Pétalo

Atropellada en la calle, llegó sin movilidad en las patas traseras. La operamos el 4 de agosto y aún no sabemos cuánto recuperará.

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Senua

«Hay un gato gris debajo de un palet». Así entró Senua: un bebé de mes y medio, dentro del propio santuario, sin que nadie sepa

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Natalia

Alguien le disparó con un balín y llegó paralítica. Se recuperó entera: hoy es la «intrusa» sana entre sus compañeros de movilidad.

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Maya

Llegó de cachorra con síntomas neurológicos: toxoplasmosis. Se frenó a tiempo y hoy hace vida de gata normal, con un paso especial.

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Lenué

Llegó con un mes, sin una oreja y con heridas de la colonia donde nació. Hoy es el bribón que hace de anfitrión en las

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Hades

Negro, ciego y velocísimo: llegó con un mes y creció aquí. No necesita ver para ganarte al pillapilla.

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Juliana y Esmeralda, dos de las gatas del santuario, al sol

Juliana

Ciega de los dos ojos, iban a llevarla a la perrera con un mes de vida. Hoy es la tricolor diminuta que va en brazos

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Romero

Apareció arrastrándose en una colonia y nunca supimos por qué. Sus patas van a su manera; su genio, intacto: es el pillo de la gatera.

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Mowgli

Apareció en una colonia con las patas traseras formadas a su manera. De humanos, lo justo; de su amigo Moon, todo.

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Tiny

Un atropello y unas lluvias lo dejaron paralizado y en los huesos. Se recuperó a base de cuidados y hoy camina como un pequeño cangrejo.

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Muffin

Ciega de nacimiento, llegó con un mes junto a su camada. Se sabe el santuario de memoria: la vista está sobrevalorada si tienes bigotes.

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Moon

Llegó de Ávila con artrogriposis y una timidez que cuesta días. Debajo, un cacho de pan: él le enseñó el santuario a Mowgli.

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Desdentá

Negra, de pelo largo y con una ataxia de las serias. Su filosofía: caerse forma parte de andar. Cuando se propone algo, lo consigue.

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Princesa

Atropellada recién parida, llegó con la mandíbula rota y una sonda para comer. La sonda ya no está: come sola. Paso a paso.

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Anastaxio

Creció en una huerta vallada y llegó con ataxia sin causa conocida. Corre a su velocidad, llega a todas partes y tiene muchísimo flow.

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Sun

Única superviviente de su camada, nació con malformación en las patas traseras y querían sacrificarla. Hoy es la diablilla que conquistó la casa humana.

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Boniato

Llegó con siete años y un temblorcillo de cabeza que solo es su manera de emocionarse. Desde que se siente seguro, hasta eso se le

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Simba

Ciego de nacimiento, llegó con un mes junto a su camada. Se sabe el santuario de memoria: la vista está sobrevalorada si tienes bigotes.

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Liv

Perdió los dos ojos siendo un bebé y necesita calma: mientras está tranquila, sabe que está bien. Su mapa de la gatera nunca falla.

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Soos

Lo encontraron con un ojo fuera y la mandíbula rota. Hoy es un siamés tuerto, sanísimo y con opiniones para todo.

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Conviértete en madrina o padrino

Imagina tener un vínculo especial con un habitante del santuario. Recibir noticias sobre su día a día, verlo crecer y ser parte de su historia. Es una forma única de conectar con ellos y con la labor que hacemos. ¿Te animas a vivir esta experiencia?

Otras formas de ayudar

Cada pequeño gesto suma. Si no puedes apadrinar, hay otras formas igual de valiosas con las que puedes colaborar y mejorar la vida de los animales del refugio.

Estancia solidaria

Pasa unos días en las instalaciones, conoce a los habitantes y ayuda con las tareas diarias.

Donación puntual

Aporta la cantidad que prefieras, sin compromisos, y apoya directamente al santuario.

Adopción

Si puedes ofrecer un espacio seguro, consulta qué animales están en adopción.

Teaming (1€ al mes)

Únete a nuestra comunidad solidaria. Pequeñas aportaciones que, juntas, marcan la diferencia.

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